¿Qué es esto?
¿Qué pasa?
¿Qué es?
No lo entiendo.
Parece que nada hay, que nada tengo.
Actúo y me observo
desde fuera mientras
me veo a mí misma a tientas.
Me pregunto cuando volveré
a adueñarme de mí misma,
si es que de nuevo tendré
la que creí mi peculiar firma.
Hay rabia, y odio, se pudre
mi alma, ¿qué ocurre?
¿Quién me maneja, me controla,
me impulsa a fundirme entre las olas
de la misantropía y el sarcasmo,
me lleva al insolente hartazgo
de las muchedumbres insulsas
de las que así me defiendo
mientras noto por dentro
el fuego que me impulsa
a cuidarme de mi yo supuesto
que no llena ni vacía
y me deja con lo puesto,
frente a la tensión entre herejías?
Y entre mares me miro
y no reconozco en el espejo,
húmedo, frío y distante el reflejo
del alma que con furia lapido
en cada ínfimo e insípido instante
en que nos busco y no estamos,
y me creo una ladina, farsante,
por dentro repleta de "yoes" amargos.
Tú, no yo, tú
eres quién me guía,
me conoce, me lía
tu sonrisa azul.
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