si yo aún era enorme, gigante, grandiosa, ¿cómo pudo saberlo?
yo profeta, entonces ella clarividente
ahora sé que me he vuelto minúscula, que casi no me veo, no puedo verme porque resulta que no estoy y se ha suprimido, como por arte de un proceso incognoscible, cualquier atisbo de personalidad humana
anonadada en la nonada no dada
maestros del mundo, gritadme en silencio,
ayudadme a silenciar estos gritos insinceros
gritan porque saben que están muriendo, mueren, matan,
es placentero el llanto por su significado
ni grande ni chico, sin medidas, sólo es
no importa cuestionarse ni plantearse, nada importa porque no hay nada
no
gritan porque mueren, no quieren despegarse, no quieren pero quieren y el dolor duele y lo que duele cura y no hiere, hace ser, ser hace, se es, poco a poco, lentamente, de manera retorcida arranca cada grito, cada llanto, cada llanto impuro para llegar a tocar aunque sea de lejos la pureza del silencio, el silencio vacío, sin nombre, sin lugar, sin tiempo, eterno
y alcanza la virtud desvirtuada, la virtud impecable, inefable, y llega
y es olvidado lo demás la realidad irreal y lo tocable e intocable se intercambian los papeles y todo es paradoja y contradicción
es amor puro
es
eso es ser
no queda una opción porque no existen decisiones y no quedan sentimientos porque la plenitud que es vacuidad todo lo invaden
el contenido se halla sin hallarse, deformado, sin cuestiones
¿desvarío?
no importa, no se entiende, no se siente, no se explica, no se puede
ES.