Esta desposesión me está matando.
Iré en contra de mi voluntad al pensar esto y contártelo, iré en contra de mis supuestos principios, de mis creencias, me contradiré, pero no puedo ser incongruente ni quiero serlo conmigo misma. Es insoportable saber que estoy haciendo lo correcto deseando hacer lo que no debo, es casi inhumano ser tan humano, tan racional, y no abocarse a ese deseo que esa voz quebrada, que eres tú, bandida, me recuerda a gritos a cada momento.
¿Deja el exceso de moderación de ser, eso mismo, moderado? Porque siento que sobrepaso los límites y me desbordo cada vez que me contengo. Sé qué debería ser lo correcto, pero no sé si lo es para mí.
Siento haberte culpado de mis errores, siento haberme exculpado usándote de pretexto, de verdad que lo siento, pero, vieja amiga, ahora no entiendo porque me has abandonado, justo cuando más te necesito. Creo que el miedo te puede. Deberías salir, romper las cadenas, como antes. Esta será la única ocasión en que te lo pida, así que te aconsejo no ignorar esta oportunidad. Esta noche te reservo el papel estrella, tú solo compórtate como solías hacerlo. Pero no en aquello que me pueda hacer perder, sino en aquello que me haga ganar.
Oh, no...quizá sea eso, ¿verdad? Soy una ignorante. Y tú has medrado, y ahora piensas y controlas y sabes. Quizá sabes que esto me puede llevar a no resucitarte jamás, ¿no? Quizá. ¿O puede que yo misma, inconscientemente, te haya asesinado ya? Tú me hacías ser quién era y por eso me querían.
¿Y ahora, quién soy?
Echo en falta tu presencia, compañera, pero pensándolo mejor, no te voy a pedir que vuelvas. Haz lo que debas, quiero mantenerme ajena a cualquier descubrimiento si es que así debe ser. Ignora lo dicho anteriormente, no sé si quiero recuperarte. En cualquier caso, el miedo también ha llegado a mí. Y algo soy, diferente, eso sí. Quizá no sea miedo, quizá sea prudencia. Es difícil establecer los límites, pero eso ahora no importa. Que sea lo que tenga que ser. Gracias por no dejarte convencer y ser, contrariamente a tu naturaleza, firme. Ah, la euforia te manda recuerdos, dice que ya no es lo mismo sin ti.
Atte.: la Desposada.