martes, 8 de noviembre de 2011

30. Confesión total.

Siempre detrás de algo enorme, distante, sensacional, siempre luchando. Siempre compitiendo por una décima más, una palabra más, un céntimo más. Desde dentro y hacia fuera, siempre presionando hasta el límite. Desde dentro el engaño, y hacia fuera, la estafa.

Te hacen creer que quieres lo que no quieres, que eres lo que no eres, que no importas por ti mismo, sino por lo que hagas, que lo que se valora no es tu naturaleza, sino tu capacidad para transformarla y deformarla y degradarla hasta pasar a ser un número más, cifras, cifras valoradas en cantidades ingentes o minúsculas, ingentes si triunfas, minúsculas si fracasas. Te hacen creer que pelear no es otra cosa que quedar por encima de los demás, manipular y someter, parecer más culto, más bello, más feliz. Tener de todo y mucho, que se note que no hay necesidad, que la vida es perfecta, que no es necesario nada más, que el esfuerzo de vivir ahogado en la ficción no es más que un deseo que nace del interior. Te hacen creer que formas parte de esa estúpida y burda realidad.

Pero es mentira. Es todo una absurda mentira. Estoy harta de parecer quien no soy, harta de papeles, funciones, fingimiento. Harta de desarrollar capacidades que nunca quise desarrollar de esa manera, harta de que lo que podría incluso gustarme, se convierta en un suplicio. Estoy harta de amenazas, de hacer esto para conseguir lo otro, de esforzarme al máximo y aún así decepcionar, de que me exijan todos más y más y más, de que nunca sea suficiente, de que me chantajeen y me hagan creer que soy yo misma la perfeccionista, la exigente, la chica bien educada. ES MENTIRA. No es una buena educación, no es exigencia, es todo por temor, no hay ni responsabilidad, ni elección, todo es forzado, soy un autómata que se mueve por sensores y cuyo único objetivo es, hoy por hoy, huir. Hubo un momento en el que desistí, en el que dejé a un lado todo y me sometí, dejé a otros, una vez más, decidir por mí, y ahora, tarde, me doy cuenta de mi error, y sufriré, sufriré con tal de que nadie me vuelva nunca más a controlar, a decirme lo que está bien y lo que está mal, ni a hacerme sentir como si no fuera nada, ni nadie, si no cumplo con lo que quieren que cumpla los demás. ES MENTIRA.

A ver si os enteráis ya. No existe nada más, dejaos de parafernalia, lava-cerebros, cerebritos lavados, daos cuenta ya de la importancia real de las cosas, dejad de querer hacer igual de infelices a los demás. ES MENTIRA. Lo vuestro no es felicidad, y la ambición y la codicia os hundirán y al final de vuestros días sabréis que ES MENTIRA, que no es real.

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