El verde que me explota
dentro del pecho y mancha,
se cuela en mi alma rota,
y el dolor cura y abraza.
Se ha marchado, ya no vuelve
el monstruo que vivía dentro,
la locura desenfrenada
quedó enterrada en su féretro.
Y me encuentro recomponiendo
los meses y días perdidos,
las noches fumando y bebiendo,
los llantos a oscuras, los gritos.
Y sé que ya no caigo,
que como mucho desfallezco,
este va a ser mi año,
esta vez sí me enderezo.
No volveré a callar
lo que grita desde dentro,
hoy quiero ser yo misma,
quizá mañana no me encuentro.
No volveré a ahogarme
entre emociones reprimidas,
hoy firmo mi sentencia,
quizá mañana se me olvida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario