domingo, 21 de julio de 2013

O.

Aquella noche, recuerdo,
me mirabas con ternura,
y yo casi te muerdo,
y tú me metías en la cuna.

Y lloraba mi alma en tu pecho,
y gemía mi cuerpo en tu cuerpo,
y me abrías cruelmente las heridas,
y sangraba de tinta en tu piel fría.

Me desgarraba tu voz por dentro,
y como una hoja podrida
me quebraban tus palabras, 
y en tu vientre me mecías.

Sudábamos lágrimas del alcohol,
tragábamos humo de hierba muy fina,
pillábamos colocón tras colocón
y nuestras manos hacían el amor.






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