A veces, amargura,
manifiestos de cordura,
una luz degollada
y cánticos y rezos
para conciliar el sueño
se ciernen como sombras
en la primavera deshojada.
A veces, tu locura,
el misticismo que te impregna
y nos impregna las alas
y nos vuela las ilusiones
y la sensatez reina
autoritaria y vengativa
y destructiva en tu cabeza.
Vuelve tú,
que has muerto tantas veces,
que has helado el frío
y arrullado nanas
y clavado espinas
y hendido clavos en las heridas.
Vuelve luz,
mátame y mátala,
muy lentamente,
danos lo que robaste
a las amapolas inertes,
revívele a la muerte.
-Córtanos, dáñanos.-
no queremos masoquismo,
no hay malicia ni ironía.
Polillas en la tripa
consumen la energía
y te miro, nos miro,
casi divinas,
en un aura deshinibida,
devuélvenos la fe,
devuélvenos la vida.
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