Me tiro, te tiro, sonrío. Nos miento.
No quiero. No puedo. Deseo.
Las palabras que evito, estridentes se repiten en mi cabeza aunque las piense muy bajito y murmurando las aparte a toda costa y las contamine con crudezas. Cartamilo, si supieras mis suspiros, si suspiraras y supieras, que un solo suspiro sustenta entelequias y me hace suspecta de subsistir suspirando por sucumbir a tus suculentos susurros que hacen del deseo un pecado, un trago amargo. Cartamilo, espero el sigiloso momento en que vuelvas a seducirme con alguna inteligencia tuya y entonces dudes y me lances al abismo causal y creas que soy el fruto prohibido y nunca te dejes catar. Cartamilo, apartarte de mi mente es algo ya impensable, ineludible es el hecho de que estás en todas partes, envolviendo entre balazos y duros metales algodones flotantes que se vuelven intocables. Intangible te parezco, imposible, como tú a mí, yo a ti, casi un sueño. Mas no sabes que es más fácil que todo eso, que te debo un mundo si sonríes, que te debo infinitos si sonríesme me mirando debiendo me bebiendo en cien sorbos los estribos que se pierden, los papeles, las casillas desencasilladas con las que jugamos liando el tiempo, cada vez que te acercas, con tu aliento, y lo detienes. Cartamilo, incomprensible te parece, confundida te sientes y yo sé que esto es comprensible que este sentimiento es inconfundible, que vivirlo es privilegio, que privilegio es vivir si yo te tengo. Y sé que lo tengo. Cartamilo, no me importan tus dudas, ni las mías, ni tus miedos. Estamos cerca. Yo ya lo sé, tú no lo entiendes, es la primera vez que probablemente lo sientes, no es frecuente para ti tener esto en mente y yo puedo guiarte, frente a frente, regalarte sonidos, vibraciones, hacer arte con tu piel, despellejar mi alma para tenerte, dejarme salvar el pellejo para volver a sentir tus manos inocentes. Cartamilo, pálpame. Vuelve. No te marches. O sí. Ambos. Ambas. Sabemos que no es rojo, ni verde, es ámbar. Equilibrio. O no. Pero, sea lo que sea, vuelve. Venceremos lo eterno, acabaremos con el miedo, besaremos el suelo que nos llevará de vuelta al espiral del deseo, a la burbuja del anhelo que será caliente como el infierno pero placentero como el cielo. Cartamelito, cartamilo, milocarta, tarcalimo, molitarca, limocarta, tarcamilo, limotarca, cartalimo. Cartamiel, cartamielo, te quiero caramelo.
Jo també et trobo a faltar pintora d'estels!
ResponderEliminarQuan ens trobarem? Quan tornaràs?
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