lunes, 17 de octubre de 2011

25. Crash.

Dolía en la oscuridad,
la cercanía de tu cuerpo,
el aire que se escapaba
de mi boca sedienta,
encontrándose a tientas,
con tu nuca fría
empapada en sudor,
y tu mirada hambrienta,
que en el vago silencio
escrutaba apasionada,
cualquiera de mis movimientos.

Dolía en la vigilia,
compartir tanto y crear tan poco,
hacer notar el desespero,
en poco sutiles intentos
por dejar salir el encadenado sentimiento,
a través de duelos absurdos
y palabras malsonantes,
reconciliaciones repletas de fe,
pero vacías de realidad,
de ansias colmadas,
pero ancladas, encalladas en tu inútil verdad.

Dolía el morir,
el dejarse matar durante horas,
el matar dejando atrás suspicacias,
el fingir, el volver, el ir, el venir,
el helado fuego que nos envolvía,
que nos empujaba, nos paralizaba,
el ardiente hielo que nos lo recordaba.

-¿Es buena idea?-y,
entre sueños y delirios,
yo evocaba
los labios propios,
y los tuyos,
inseguros,
que finalmente,
en ese instante puro,
con el placer,
inmenso,
se topaban.

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