miércoles, 21 de septiembre de 2011

20. And for a minute there I lost myself.

Crisis de identidad.
¿Cómo llamarlo sino?
Falta de capacidad
de encuentro tras exceso
de yo,
engañosa publicidad
del entorno espeso
en carrete super ocho,
que infinitas veces ampliada,
retrata en seco corcho
la memoria ya caducada.
Es extraño, anormal,
adolescente, repelente,
oceánico y arenoso y
escalofriante y asombroso.
Mente fría, vacía,
corazón acuoso,
forzosa identificación,
espíritu lechoso.
Supresión umbilical,
conductos, vínculos, enlaces
previstos en el plan,
agobiantes bagajes
en la realidad terrenal,
desaparecidos en el plano
puro, llano, mental,
solitario humano rostro ufano.
Indiferencia indemostrable,
deferencia de lo amable,
ocultar la cara impalpable,
rellenando el espacio,
harto de probabilidades,
con lápices emocionales
en un emotivo cartapacio.
Se repite, tapando
la ausencia de empatía,
se escribe, mostrando
la firme y completa garantía
de que en espirales caminando,
pondrá punto final la vida.

Pero simplemente, hay demasiados egos.

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