lunes, 26 de septiembre de 2011

22. Va a estallar.

Te vi consumirte y fui hacia ti,
la soledad aceleraba así,
el trayecto de tus cenizas dulces,
incandescentes,
hasta que se dieron de bruces,
bien de frente,
con tu artístico filtro
que abrigaba litros
del maquiavélico jugo antisocial,
fruto caprichoso de la infelicidad.

Te dí una calada lenta,
A la cual siguió otra y otra y otra,
Y ahora soy yo quién lamenta,
Que seas tú, quién, por contra,
Me dé caladas a mí,
Porque ella, tras extinguir
nuestro fuego intenso,
Y ahogarme con su
contaminante humo espeso
Te ahoga ahora a ti.

Fuimos tanto que no nos vimos,
Vivimos tanto que lo perdimos,
Tocamos tanto que no pensamos,
Soñamos tanto que no despertamos,
Nos comimos, nos bebimos, nos abandonamos.
Actuamos con soberana inocencia,
Reconvertida ahora en inconsciencia,
Y maquino a solas en tu ausencia,
La manera de no perder la paciencia,
Cuando te acercas, y me alientas.

Y ahora siento la necesidad,
De absorber tu nicotina oscura,
Pero el sentido del deber me tortura:
"No te dejes contaminar, ya no más,
Sólo huélela, tras la cajetilla, huélela".
Pero no sabe que ya he roto
El plástico que te envolvía,
Y que con el viejo fuego ya quemé
El cartón que nos protegía,
nos protegía de desencadenar
esta inminente HECATOMBE PERSONAL.

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