domingo, 25 de septiembre de 2011

21. Ti, ti, ta.

Vamos a morir.
Un día exploto.
Escucha, te digo
que aguanto un poco más y me rompo.

No es la flexibilidad
mi mayor virtud,
si me vuelves a tocar
me arrancaré a tiras la piel
para no sentir en mis dedos,
en mis manos, en mi cuerpo,
en mi vida tu placer.

Sal de aquí,
aunque te haya llamado, sal,
no puedo con esta atracción fatal,
no sé cómo escapar,
no me dejas elección,
necesito respirar,
déjame aprender a respirar.
Aquí, sin ti.

No me vuelvas a incitar,
porque vamos a acabar
tirando por los suelos
estos años de razón,
cautela, precaución,
desahucio de cualquier
alocada, insana, secreta,
oculta, mutua tensión.

Déjame marchar
huir de nuestro pentagrama,
hacer corcheas y negras
y blancas y redondas
sin tu eterna mirada
de protección,
y a su vez desaprobación,
examinándome con minucia
en cada compás
y dejando entrever la lujuria,
el pecado capital,
en cada silencio,
sepulcral.

Me odias, te odio,
lo hemos intensificado,
no sé cómo saldremos,
pero esto es anormal,
neurótico, erótico,
descabellado, infernal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario